martes, 5 de noviembre de 2013

lunes, 4 de noviembre de 2013

De nuevo en marcha

Hola a todos/as, por tercer año consecutivo regresamos a este espacio virtual para observar y re-descubrir con nuestra lente viejos y nuevos temas alrededor de la viñeta.
Antes de continuar, queremos dar la bienvenida a a quienes este año se incorporan a este viaje y saludar a los viejos amigos que vuelven a acompañarnos una vez más en esta aventura. Como recomendamos en la anterior edición a quienes se iniciaron en este recorrido, a los nuevos compañeros/as les invitamos a que descubran los textos, los artículos, las obras y las series que les propusimos tanto en 2011 como en 2012.
Una vez más el programa está centrado en una visión holística sobre la viñeta. Desde nuestro punto de vista la viñeta antropológica  abarca un amplio marco cronológico y  una gran dimensión. Aúna en su seno desde el dibujo y la literatura a la música y el cine como referentes del mundo que construimos día a día. Un aspecto que abordamos con éxito anteriormente y cuya línea de investigación continuará en ésta nueva edición del curso.
El blog continuará abierto con el objetivo de facilitar a todos el acceso a su contenido. Por otra parte, aunque conseguimos solucionar varios problemas de caracter informático otros nuevos acechan en la frontera de lo virtual, especialmente en esta edición que se abre como curso online. Esperamos solucionarlos satisfactoriamente para todos.
Ánimo que comenzamos.

Master Keaton


Guión y dibujo: Katsushika Hokusai y Naoki Urasawa
Planeta de Agostini, 2013

Ella Mahé



Guión: Maryse & J.F. Charles. Dibujo: A. Taymans
Netcom2, 2012

sábado, 2 de noviembre de 2013

La dura travesía del cómic


Hay cierta aura de poeta romántico o de pintor maldito revoloteando en torno a Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981), hijo de la cuenca minera de manos estilizadas y sueños contundentes que el año pasado se consagró como talento del cómic con poco más de 30 años y cuatro álbumes. Por Dublinés, una mirada apasionada al no menos apasionado James Joyce y sus correrías interiores y exteriores, ganó el Premio Nacional, un abrazo institucional que los historietistas agradecen con la humildad de quienes derrochan maestría para lograr ventas modestas.

Algo se mueve, sin embargo. Dublinés (Astiberri) va por su quinta edición, camino de los 10.000 ejemplares, una cifra a enarbolar en un mundillo donde el pan de cada día ronda las 2.000 copias. La novela gráfica se ha traducido al francés, al polaco, al alemán y al inglés. En Irlanda, prueba de fuego, lo celebran con cierta pesadumbre nacionalista. “Les parece un poco feo que el autor no sea irlandés”, desvela con picardía Zapico. Su novela destila admiración por Joyce. Contagiosa. “Mucha gente me dice que le han entrado ganas de leer Ulises después del cómic”. Hace una pausa, sonríe con sorna y añade: “Y eso no sé si es bueno o malo”.

En su nuevo álbum, el dibujante ha retornado a la Historia para recrear la expedición del extremeño Vasco Núñez de Balboa en El otro mar (Astiberri). Un trabajo que arranca de la iniciativa de la Fundación Mare Australe, que invitó a nueve creadores de Panamá y España a emular la travesía de hace 500 años. “Muy interesante, pero allí fue un desastre. Nos libramos de la lluvia pero sufrimos todo lo demás: un calor horrible, caminatas por el río, noches en hamacas al raso. Allí no disfruté nada, me habría vuelto de haber podido, pero luego al regresar empecé a verlo de otra manera y a pensar que había sido una experiencia singular”, relata sobre los 12 días que invirtió en salvar los 110 kilómetros que separan Atlántico y Pacífico. Su Núñez de Balboa es a ratos sanguinario, a ratos heroico. “El personaje es muy contradictorio y yo no quería hacer una historia idealizada. He dibujado una historia épica pero también hablo de la devastación de una tierra y unos pueblos que desaparecieron pocos años después de la llegada de Balboa”.

Una equidistancia que desea imprimir a su próximo trabajo, La balada del Norte, novela gráfica que saldrá en dos entregas dedicada la revolución de Asturias en 1934 y a la singular sociedad donde enraizó. “No fue algo ni heroico ni romántico ni tampoco condenable... fue más complejo que todo eso”, reflexiona. Suena a balada final, a homenaje de despedida y cierre de alguien ensamblado en una cultura industrial que camina hacia la extinción. “Es un mundo que desaparecerá porque en dos años se cerrarán las explotaciones”, señala Zapico, primera generación de una familia con raíces mineras hasta dónde se sabe que se aferró a una veta artística y dio la espalda a la costumbre.

Al cómic llegó por una sucesión de placer infantil, tenacidad adolescente y refugio psicológico. “Soy solitario, muy tímido y cortado; descubrí que el cómic me ayudaba, que yo podía crear algo solo en mi casa que luego llegaría a un montón de gente. Y a mí me interesa compartir lo que hago”.

Su primer libro, La guerra del profesor Bertenev, se publicó en Francia, en 2006. Con la audacia de quien nada tiene que perder apostó por llamar a la puerta de editoriales francesas, grandes maquinarias de producción de tebeos para públicos masivos. “Todos pensábamos que publicar allí era la repera, pero era mentira. No era tan bonito. Resulta que me ha ido mucho mejor publicando antes en España y vendiendo los derechos”, compara.

Zapico reside en Angulema, ciudad sagrada para los historietistas de todo el mundo por facilidades, atmósfera y devoción a las viñetas. Hace cuatro años se instaló allí, primero en la Casa de los Autores y ahora en el taller de Julie Maroh, la autora de El azul es un color cálido (Dibbuks), el cómic que inspiró La vida de Adèle. Angulema no le decepciona, aunque tal vez cierre pronto esa etapa: “Tengo ganas de volver”.

F:http://cultura.elpais.com/cultura/2013/11/01/actualidad/1383316340_355037.html

viernes, 11 de octubre de 2013

jueves, 29 de agosto de 2013

Tributo a los maestros del manga

Osamu Tezuka y Shotaro Ishinomori son objeto de una muestra en el Museo de Arte Contemporáneo de Tokio

Osamu Tezuka y Shotaro Ishinomori, homenajeados en Tokio.
Osamu Tezuka y Shotaro Ishinomori, homenajeados en Tokio.
El Museo de Arte Contemporáneo de Tokio rinde tributo estos días a dos de los padres del manga y el anime, Osamu Tezuka y Shotaro Ishinomori, en un momento en que la industria busca dejar atrás una prolongada crisis creativa y capitalizar el éxito de nuevos soportes.

El centro ha escogido este verano -recién cumplidos 15 años del fallecimiento de Ishinomori y a punto de cumplirse 25 del de Tezuka- para presentar la muestra "Manga no chikara" ("El poder del Manga"), que traza una completísima retrospectiva en torno a la obra de ambos artistas y a la relación personal y profesional que les unió.

Pero ante todo, la exposición, abierta hasta el 9 de septiembre, subraya los hallazgos narrativos que estos dos genios volcaron en su trabajo y que contribuyeron a hacer de ésta una industria multimillonaria, la cual, por desgracia, languidece hoy ante la falta de riesgo y unas condiciones laborales cada vez peores.
A través de miles de dibujos, páginas originales, estudios de diseño de personajes y varias horas de material audiovisual se repasan todas esas historias de los creadores de "Atom boy" o "Cyborg 009" que hicieron vibrar a varias generaciones de lectores y que aún siguen atrayendo a nuevos consumidores de tebeos.
Ishinomori, hoy apodado "El rey del manga", nunca imaginó que las pocas páginas que envió en 1955 a la floreciente revista Manga Shonen impresionarían tanto al propio Osamu Tezuka, que ya por ese entonces había saltado al estrellato tras revolucionar Japón con su "Nueva isla del tesoro", serializada a partir de 1949.

Tezuka escribió un telegrama a Ishinomori, que por entonces tenía solo 17 años, y le ofreció trabajo como su ayudante en "Atom boy", otro de los grandes éxitos del que acabaría por ser conocido como "El dios del manga".

Residencia Tokiwa
Ishinomori no lo dudó y, tras terminar el bachillerato al año siguiente, abandonó su Miyagi (noreste) natal para vivir y trabajar con su héroe en Tokio en un edificio de diminutos apartamentos llamado Residencia Tokiwa, que hoy es sinónimo del grupo de autores que residió aquí y revolucionó la industria.
Además de a Tezuka e Ishinomori, el inmueble, cuya fachada principal ha sido recreada al dedillo dentro del museo, acogió a nombres legendarios como Fujiko Fujio (seudónimo empleado por la pareja de dibujantes que creó al gato Doraemon) o Fujio Akatsuka, gigante del tebeo humorístico en Japón.

La reconstrucción de la residencia Tokiwa guarda una sorpresa en su parte posterior, donde se recrean las estancias de menos de 7 metros cuadrados en las que ambos artistas dibujaban, comían y dormían.
Tezuka, que había aparcado la carrera de medicina para dedicarse enteramente al manga tras el éxito de "La nueva isla del Tesoro", se mudó del edificio apenas dos años antes de que Ishinomori se alojara ahí por recomendación suya.

El segundo permanecería ahí otros cinco años, y poco después publicaría por primera vez "Cyborg 009", todo un clásico de la ciencia ficción.

Para entonces, su mentor ya había lanzado grandes éxitos como "La princesa caballero" o "El emperador de la selva", y estaba enfrascado en la producción de "Atom boy" para televisión, la que sería la serie pionera del anime japonés.

Ishinomori, cuya verdadera obsesión de niño era la de convertirse en director de cine, acabaría también por dar el salto a la televisión al crear en 1971 la serie de acción real "Kamen rider".
La serie supuso el nacimiento del "henshin" -género de superhéroes que se transforman y luchan contra criaturas gigantes y que acabó por alumbrar décadas después a los "Power Rangers"- y disparó la popularidad del pluriempleado historietista, que aún hoy conserva el récord Guinness al mayor número de cómics publicados.

El epílogo de la muestra recuerda la poderosa influencia que ambos dibujantes ejercieron sobre gran cantidad de artistas y creadores posteriores, entre los que se incluye, por ejemplo, la aplaudida diseñadora Junko Koshino, que exhibe un vestido de cuero bautizado como "Power black" inspirado directamente en "Cyborg 009".
A

Vía: La Provincia, 29/08/2013 
F:http://www.laprovincia.es/cultura/2013/08/29/tributo-maestros-manga/554592.html

miércoles, 10 de julio de 2013


Regresamos

Hola, tras varios meses trabajando en el proyecto... regresamos. Ya está activa la web del curso: Una mirada antropológica al mundo de la viñeta (3ª edición).

 

Para quien lo estime oportuno, pueden seguirnos en el pájaro azul o si prefieren facebook también.

Un avance del programa aquí 

 

Y a la vuelta del verano...


 

Cómic-protesta oriental


Una viñeta de 'Los pies vendados' (Astiberri), de Li Kunwu.

Marjane Satrapi abrió una vereda con Persépolis. Le han seguido tantos ilustradores que el cómic-protesta oriental circula ahora por autopista. Irán es un filón para los dibujantes y un drama para los derechos humanos, como comprobó en sus propias carnes Mana Neyestani, encarcelado tras una ilustración y protagonista de un episodio kafkiano que le hizo temer por su vida y que ha reflejado en la sobrecogedora novela gráfica, Una metamorfosis iraní (La Cúpula). Los autores de El paraíso de Zahra(Norma editorial) se refugiaron en el anonimato —la obra va firmada por Amir y Khalil— para sortear las represalias tras su relato de los crímenes de estado contra los estudiantes que protestaron contra la fraudulenta elección presidencial de 2009.

La madre y el hermano de Mehdi, un joven de 19 años desaparecido en Teherán durante una manifestación, le buscan en vano por hospitales, cárceles y cementerios. Esa desesperada indagación permite a los dibujantes retratar la corrupción política, económica y moral del actual régimen iraní, donde la religión resulta una vulgar fachada para enmascarar sus tropelías.

El cómic del chino Li Kunwu, Los pies vendados (Astiberri), no responde al mismo patrón de denuncia (el dibujante trabaja para el partido comunista de su país), pero sí se asemeja en la fuente biográfica que alimenta la historia, en la elección de una víctima como protagonista, en la vocación documental que cabalga entre el periodismo y la historia y en la utilización de un austero blanco y negro.
Unos pies de loto de oro no debían superar los 7,5 centímetros. Esa era la longitud ideal del pie femenino que aspirase a ser admirado en Yunnan (China). No era simple vanidad. A veces era supervivencia. “Cuando eres pobre no te vendan los pies y cuando no te vendan los pies te vuelves pobre”. Contra argumento tan definitivo, de nada sirven la huida, los noes y los llantos de Chunxiu. La niña que había correteado entre los puestos de bolas de arroz inflado, escritores de cartas y linternas mágicas del mercado dejó de correr.
Li Kunwu dibujó la historia de Chunxiu, su niñera. “Lo que más me impresionó”, cuenta su editor, Laureano Domínguez, “aparte de la crueldad que suponía la costumbre de vendar los pies, que era una auténtica tortura, es el hecho de que Chunxiu primero fuera víctima de esa tradición y después lo volviera a ser de los que decían que habían llegado para liberar a China del feudalismo”.

En 1966, los comisarios de la Revolución Cultural obligaron a la familia de Li Kunwu a prescindir de su niñera. Con sus pies deformes, la consideran “un arcaísmo feudal”. Chunxiu murió, pobre y sola, en 1978. Tal vez Li Kunwu se sentía en deuda con aquella mujer que caminaba lentamente, le contaba historias clandestinas de seres fantásticos —mal vistos por los nuevos tiempos de realismo maoísta—, y le regaló unos zapatitos bordados en los que cabían solo pies “de loto de oro”.

En el caso de Mana Neyestani (Teherán, 1973), la víctima fue Mana Neyestani. “Hice el libro por dos razones. La primera es que mi trabajo es contar historias y encontré que mi experiencia personal era interesante, tiene suspense, clímax, amor, tristeza y humor por momentos. La segunda es que necesitaba una terapia para evadirme de los recuerdos que me perturbaban y así los transfería a los papeles”, explica por correo electrónico desde Francia, donde se refugió tras salir de la cárcel. Neyestani colaboró con numerosos periódicos políticos hasta 2000, cuando el régimen se estrechó ideológicamente. Durante un lustro vivió de la prensa juvenil hasta que en 2005 incluyó en una ilustración a una cucaracha que pronunciaba una palabra azerí (“Namana”), que desató oleadas de movilizaciones de la comunidad azerí, reprimidas con violencia por las autoridades que, a su vez, culparon al dibujante de instigarlas. El precio por su cucaracha fueron dos meses de cárcel hasta que logró huir de Irán.

Tereixa Constenla 
Vía: El País, 09/07/2013
F:http://cultura.elpais.com/cultura/2013/07/09/actualidad/1373394535_935784.html

África se dibuja en el Festival de cómic de Angulema

Imagen del cómic Vaudoo Soccer, de Simon Mbumbo. youtube Sonia Fernández Quincoces Bilbao 23 ENE 2018...