Autor: Francisco Ibáñez
F: Revista Can Can, 1958
Cuaderno de bitácora del Curso de extensión universitaria organizado por el Departamento de Antropología Social y Cultural de la UNED en el centro asociado de Las Palmas de Gran Canaria.
martes, 5 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
De nuevo en marcha
Hola a todos/as, por tercer año consecutivo regresamos a este espacio virtual para observar y re-descubrir con nuestra
lente viejos y nuevos temas alrededor de la viñeta.
Antes de continuar, queremos dar la bienvenida a a quienes este año se incorporan a
este viaje y saludar a los viejos amigos que vuelven a
acompañarnos una vez más en esta aventura. Como recomendamos en la anterior edición a quienes se iniciaron en este recorrido, a los nuevos compañeros/as les
invitamos a que descubran los textos, los artículos, las obras y las
series que les propusimos tanto en 2011 como en 2012.
Una vez más el programa está centrado en una visión holística sobre la viñeta. Desde nuestro punto de vista la viñeta antropológica abarca un
amplio marco cronológico y una gran dimensión. Aúna en su seno desde
el dibujo y la literatura a la música y el cine como referentes del
mundo que construimos día a día. Un aspecto que abordamos con éxito anteriormente y cuya línea de investigación continuará en ésta nueva edición del curso.
El blog continuará abierto con el
objetivo de facilitar a todos el acceso a su contenido. Por otra parte,
aunque conseguimos solucionar varios problemas de caracter informático otros nuevos acechan en la frontera de lo virtual, especialmente en esta edición que se abre como curso online. Esperamos solucionarlos satisfactoriamente para todos.
Ánimo que comenzamos.
sábado, 2 de noviembre de 2013
La dura travesía del cómic
Hay cierta aura de poeta romántico o de pintor maldito revoloteando en torno a Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981),
hijo de la cuenca minera de manos estilizadas y sueños contundentes que
el año pasado se consagró como talento del cómic con poco más de 30
años y cuatro álbumes. Por Dublinés, una mirada apasionada al
no menos apasionado James Joyce y sus correrías interiores y exteriores,
ganó el Premio Nacional, un abrazo institucional que los historietistas
agradecen con la humildad de quienes derrochan maestría para lograr
ventas modestas.
Algo se mueve, sin embargo. Dublinés (Astiberri)
va por su quinta edición, camino de los 10.000 ejemplares, una cifra a
enarbolar en un mundillo donde el pan de cada día ronda las 2.000
copias. La novela gráfica se ha traducido al francés, al polaco, al
alemán y al inglés. En Irlanda, prueba de fuego, lo celebran con cierta
pesadumbre nacionalista. “Les parece un poco feo que el autor no sea
irlandés”, desvela con picardía Zapico. Su novela destila admiración por
Joyce. Contagiosa. “Mucha gente me dice que le han entrado ganas de
leer Ulises después del cómic”. Hace una pausa, sonríe con sorna y añade: “Y eso no sé si es bueno o malo”.
En su nuevo álbum, el dibujante ha retornado a la Historia para recrear la expedición del extremeño Vasco Núñez de Balboa en El otro mar
(Astiberri). Un trabajo que arranca de la iniciativa de la Fundación
Mare Australe, que invitó a nueve creadores de Panamá y España a emular
la travesía de hace 500 años. “Muy interesante, pero allí fue un
desastre. Nos libramos de la lluvia pero sufrimos todo lo demás: un
calor horrible, caminatas por el río, noches en hamacas al raso. Allí no
disfruté nada, me habría vuelto de haber podido, pero luego al regresar
empecé a verlo de otra manera y a pensar que había sido una experiencia
singular”, relata sobre los 12 días que invirtió en salvar los 110
kilómetros que separan Atlántico y Pacífico. Su Núñez de Balboa es a
ratos sanguinario, a ratos heroico. “El personaje es muy contradictorio y
yo no quería hacer una historia idealizada. He dibujado una historia
épica pero también hablo de la devastación de una tierra y unos pueblos
que desaparecieron pocos años después de la llegada de Balboa”.
Una equidistancia que desea imprimir a su próximo trabajo, La balada del Norte,
novela gráfica que saldrá en dos entregas dedicada la revolución de
Asturias en 1934 y a la singular sociedad donde enraizó. “No fue algo ni
heroico ni romántico ni tampoco condenable... fue más complejo que todo
eso”, reflexiona. Suena a balada final, a homenaje de despedida y
cierre de alguien ensamblado en una cultura industrial que camina hacia
la extinción. “Es un mundo que desaparecerá porque en dos años se
cerrarán las explotaciones”, señala Zapico, primera generación de una
familia con raíces mineras hasta dónde se sabe que se aferró a una veta
artística y dio la espalda a la costumbre.
Al cómic llegó por una sucesión de placer infantil, tenacidad
adolescente y refugio psicológico. “Soy solitario, muy tímido y cortado;
descubrí que el cómic me ayudaba, que yo podía crear algo solo en mi
casa que luego llegaría a un montón de gente. Y a mí me interesa
compartir lo que hago”.
Su primer libro, La guerra del profesor Bertenev, se publicó
en Francia, en 2006. Con la audacia de quien nada tiene que perder
apostó por llamar a la puerta de editoriales francesas, grandes
maquinarias de producción de tebeos para públicos masivos. “Todos
pensábamos que publicar allí era la repera, pero era mentira. No era tan
bonito. Resulta que me ha ido mucho mejor publicando antes en España y
vendiendo los derechos”, compara.
Zapico reside en Angulema, ciudad sagrada para los historietistas de
todo el mundo por facilidades, atmósfera y devoción a las viñetas. Hace
cuatro años se instaló allí, primero en la Casa de los Autores y ahora
en el taller de Julie Maroh, la autora de El azul es un color cálido (Dibbuks), el cómic que inspiró La vida de Adèle. Angulema no le decepciona, aunque tal vez cierre pronto esa etapa: “Tengo ganas de volver”.
F:http://cultura.elpais.com/cultura/2013/11/01/actualidad/1383316340_355037.html
F:http://cultura.elpais.com/cultura/2013/11/01/actualidad/1383316340_355037.html
viernes, 11 de octubre de 2013
viernes, 4 de octubre de 2013
jueves, 29 de agosto de 2013
Tributo a los maestros del manga
Osamu Tezuka y Shotaro Ishinomori son objeto de una muestra en el Museo de Arte Contemporáneo de Tokio
El Museo de Arte Contemporáneo de Tokio rinde tributo estos días a dos de los padres del manga y el anime, Osamu Tezuka y Shotaro Ishinomori, en un momento en que la industria busca dejar atrás una prolongada crisis creativa y capitalizar el éxito de nuevos soportes.
El centro ha escogido este verano -recién cumplidos 15 años del fallecimiento de Ishinomori y a punto de cumplirse 25 del de Tezuka- para presentar la muestra "Manga no chikara" ("El poder del Manga"), que traza una completísima retrospectiva en torno a la obra de ambos artistas y a la relación personal y profesional que les unió.
Pero ante todo, la exposición, abierta hasta el 9 de septiembre, subraya los hallazgos narrativos que estos dos genios volcaron en su trabajo y que contribuyeron a hacer de ésta una industria multimillonaria, la cual, por desgracia, languidece hoy ante la falta de riesgo y unas condiciones laborales cada vez peores.
A través de miles de dibujos, páginas originales, estudios de diseño de personajes y varias horas de material audiovisual se repasan todas esas historias de los creadores de "Atom boy" o "Cyborg 009" que hicieron vibrar a varias generaciones de lectores y que aún siguen atrayendo a nuevos consumidores de tebeos.
Ishinomori, hoy apodado "El rey del manga", nunca imaginó que las pocas páginas que envió en 1955 a la floreciente revista Manga Shonen impresionarían tanto al propio Osamu Tezuka, que ya por ese entonces había saltado al estrellato tras revolucionar Japón con su "Nueva isla del tesoro", serializada a partir de 1949.
Tezuka escribió un telegrama a Ishinomori, que por entonces tenía solo 17 años, y le ofreció trabajo como su ayudante en "Atom boy", otro de los grandes éxitos del que acabaría por ser conocido como "El dios del manga".
Residencia Tokiwa
Ishinomori no lo dudó y, tras terminar el bachillerato al año siguiente, abandonó su Miyagi (noreste) natal para vivir y trabajar con su héroe en Tokio en un edificio de diminutos apartamentos llamado Residencia Tokiwa, que hoy es sinónimo del grupo de autores que residió aquí y revolucionó la industria.
Además de a Tezuka e Ishinomori, el inmueble, cuya fachada principal ha sido recreada al dedillo dentro del museo, acogió a nombres legendarios como Fujiko Fujio (seudónimo empleado por la pareja de dibujantes que creó al gato Doraemon) o Fujio Akatsuka, gigante del tebeo humorístico en Japón.
La reconstrucción de la residencia Tokiwa guarda una sorpresa en su parte posterior, donde se recrean las estancias de menos de 7 metros cuadrados en las que ambos artistas dibujaban, comían y dormían.
Tezuka, que había aparcado la carrera de medicina para dedicarse enteramente al manga tras el éxito de "La nueva isla del Tesoro", se mudó del edificio apenas dos años antes de que Ishinomori se alojara ahí por recomendación suya.
El segundo permanecería ahí otros cinco años, y poco después publicaría por primera vez "Cyborg 009", todo un clásico de la ciencia ficción.
Para entonces, su mentor ya había lanzado grandes éxitos como "La princesa caballero" o "El emperador de la selva", y estaba enfrascado en la producción de "Atom boy" para televisión, la que sería la serie pionera del anime japonés.
Ishinomori, cuya verdadera obsesión de niño era la de convertirse en director de cine, acabaría también por dar el salto a la televisión al crear en 1971 la serie de acción real "Kamen rider".
La serie supuso el nacimiento del "henshin" -género de superhéroes que se transforman y luchan contra criaturas gigantes y que acabó por alumbrar décadas después a los "Power Rangers"- y disparó la popularidad del pluriempleado historietista, que aún hoy conserva el récord Guinness al mayor número de cómics publicados.
El epílogo de la muestra recuerda la poderosa influencia que ambos dibujantes ejercieron sobre gran cantidad de artistas y creadores posteriores, entre los que se incluye, por ejemplo, la aplaudida diseñadora Junko Koshino, que exhibe un vestido de cuero bautizado como "Power black" inspirado directamente en "Cyborg 009".
Andrés Sánchez Braun
Vía: La Provincia, 29/08/2013
El centro ha escogido este verano -recién cumplidos 15 años del fallecimiento de Ishinomori y a punto de cumplirse 25 del de Tezuka- para presentar la muestra "Manga no chikara" ("El poder del Manga"), que traza una completísima retrospectiva en torno a la obra de ambos artistas y a la relación personal y profesional que les unió.
Pero ante todo, la exposición, abierta hasta el 9 de septiembre, subraya los hallazgos narrativos que estos dos genios volcaron en su trabajo y que contribuyeron a hacer de ésta una industria multimillonaria, la cual, por desgracia, languidece hoy ante la falta de riesgo y unas condiciones laborales cada vez peores.
A través de miles de dibujos, páginas originales, estudios de diseño de personajes y varias horas de material audiovisual se repasan todas esas historias de los creadores de "Atom boy" o "Cyborg 009" que hicieron vibrar a varias generaciones de lectores y que aún siguen atrayendo a nuevos consumidores de tebeos.
Ishinomori, hoy apodado "El rey del manga", nunca imaginó que las pocas páginas que envió en 1955 a la floreciente revista Manga Shonen impresionarían tanto al propio Osamu Tezuka, que ya por ese entonces había saltado al estrellato tras revolucionar Japón con su "Nueva isla del tesoro", serializada a partir de 1949.
Tezuka escribió un telegrama a Ishinomori, que por entonces tenía solo 17 años, y le ofreció trabajo como su ayudante en "Atom boy", otro de los grandes éxitos del que acabaría por ser conocido como "El dios del manga".
Residencia Tokiwa
Ishinomori no lo dudó y, tras terminar el bachillerato al año siguiente, abandonó su Miyagi (noreste) natal para vivir y trabajar con su héroe en Tokio en un edificio de diminutos apartamentos llamado Residencia Tokiwa, que hoy es sinónimo del grupo de autores que residió aquí y revolucionó la industria.
Además de a Tezuka e Ishinomori, el inmueble, cuya fachada principal ha sido recreada al dedillo dentro del museo, acogió a nombres legendarios como Fujiko Fujio (seudónimo empleado por la pareja de dibujantes que creó al gato Doraemon) o Fujio Akatsuka, gigante del tebeo humorístico en Japón.
La reconstrucción de la residencia Tokiwa guarda una sorpresa en su parte posterior, donde se recrean las estancias de menos de 7 metros cuadrados en las que ambos artistas dibujaban, comían y dormían.
Tezuka, que había aparcado la carrera de medicina para dedicarse enteramente al manga tras el éxito de "La nueva isla del Tesoro", se mudó del edificio apenas dos años antes de que Ishinomori se alojara ahí por recomendación suya.
El segundo permanecería ahí otros cinco años, y poco después publicaría por primera vez "Cyborg 009", todo un clásico de la ciencia ficción.
Para entonces, su mentor ya había lanzado grandes éxitos como "La princesa caballero" o "El emperador de la selva", y estaba enfrascado en la producción de "Atom boy" para televisión, la que sería la serie pionera del anime japonés.
Ishinomori, cuya verdadera obsesión de niño era la de convertirse en director de cine, acabaría también por dar el salto a la televisión al crear en 1971 la serie de acción real "Kamen rider".
La serie supuso el nacimiento del "henshin" -género de superhéroes que se transforman y luchan contra criaturas gigantes y que acabó por alumbrar décadas después a los "Power Rangers"- y disparó la popularidad del pluriempleado historietista, que aún hoy conserva el récord Guinness al mayor número de cómics publicados.
El epílogo de la muestra recuerda la poderosa influencia que ambos dibujantes ejercieron sobre gran cantidad de artistas y creadores posteriores, entre los que se incluye, por ejemplo, la aplaudida diseñadora Junko Koshino, que exhibe un vestido de cuero bautizado como "Power black" inspirado directamente en "Cyborg 009".
Andrés Sánchez Braun
Vía: La Provincia, 29/08/2013
F:http://www.laprovincia.es/cultura/2013/08/29/tributo-maestros-manga/554592.html
miércoles, 10 de julio de 2013
Regresamos
Hola, tras varios meses trabajando en el proyecto... regresamos. Ya está activa la web del curso: Una mirada antropológica al mundo de la viñeta (3ª edición).
Para quien lo estime oportuno, pueden seguirnos en el pájaro azul o si prefieren facebook también.
Un avance del programa aquí
Y a la vuelta del verano...
Cómic-protesta oriental
Marjane Satrapi abrió una vereda con Persépolis. Le han
seguido tantos ilustradores que el cómic-protesta oriental circula ahora
por autopista. Irán es un filón para los dibujantes y un drama para los
derechos humanos, como comprobó en sus propias carnes Mana Neyestani,
encarcelado tras una ilustración y protagonista de un episodio kafkiano
que le hizo temer por su vida y que ha reflejado en la sobrecogedora
novela gráfica, Una metamorfosis iraní (La Cúpula). Los autores de El paraíso de Zahra(Norma
editorial) se refugiaron en el anonimato —la obra va firmada por Amir y
Khalil— para sortear las represalias tras su relato de los crímenes de
estado contra los estudiantes que protestaron contra la fraudulenta
elección presidencial de 2009.
La madre y el hermano de Mehdi, un joven de 19 años desaparecido en
Teherán durante una manifestación, le buscan en vano por hospitales,
cárceles y cementerios. Esa desesperada indagación permite a los
dibujantes retratar la corrupción política, económica y moral del actual
régimen iraní, donde la religión resulta una vulgar fachada para
enmascarar sus tropelías.
El cómic del chino Li Kunwu, Los pies vendados (Astiberri),
no responde al mismo patrón de denuncia (el dibujante trabaja para el
partido comunista de su país), pero sí se asemeja en la fuente
biográfica que alimenta la historia, en la elección de una víctima como
protagonista, en la vocación documental que cabalga entre el periodismo y
la historia y en la utilización de un austero blanco y negro.
Unos pies de loto de oro no debían superar los 7,5 centímetros. Esa
era la longitud ideal del pie femenino que aspirase a ser admirado en
Yunnan (China). No era simple vanidad. A veces era supervivencia.
“Cuando eres pobre no te vendan los pies y cuando no te vendan los pies
te vuelves pobre”. Contra argumento tan definitivo, de nada sirven la
huida, los noes y los llantos de Chunxiu. La niña que había correteado
entre los puestos de bolas de arroz inflado, escritores de cartas y
linternas mágicas del mercado dejó de correr.
Li Kunwu dibujó la historia de Chunxiu, su niñera. “Lo que más me
impresionó”, cuenta su editor, Laureano Domínguez, “aparte de la
crueldad que suponía la costumbre de vendar los pies, que era una
auténtica tortura, es el hecho de que Chunxiu primero fuera víctima de
esa tradición y después lo volviera a ser de los que decían que habían
llegado para liberar a China del feudalismo”.
En 1966, los comisarios de la Revolución Cultural obligaron a la
familia de Li Kunwu a prescindir de su niñera. Con sus pies deformes, la
consideran “un arcaísmo feudal”. Chunxiu murió, pobre y sola, en 1978.
Tal vez Li Kunwu se sentía en deuda con aquella mujer que caminaba
lentamente, le contaba historias clandestinas de seres fantásticos —mal
vistos por los nuevos tiempos de realismo maoísta—, y le regaló unos
zapatitos bordados en los que cabían solo pies “de loto de oro”.
En el caso de Mana Neyestani (Teherán, 1973), la víctima fue Mana
Neyestani. “Hice el libro por dos razones. La primera es que mi trabajo
es contar historias y encontré que mi experiencia personal era
interesante, tiene suspense, clímax, amor, tristeza y humor por
momentos. La segunda es que necesitaba una terapia para evadirme de los
recuerdos que me perturbaban y así los transfería a los papeles”,
explica por correo electrónico desde Francia, donde se refugió tras
salir de la cárcel. Neyestani colaboró con numerosos periódicos
políticos hasta 2000, cuando el régimen se estrechó ideológicamente.
Durante un lustro vivió de la prensa juvenil hasta que en 2005 incluyó
en una ilustración a una cucaracha que pronunciaba una palabra azerí
(“Namana”), que desató oleadas de movilizaciones de la comunidad azerí,
reprimidas con violencia por las autoridades que, a su vez, culparon al
dibujante de instigarlas. El precio por su cucaracha fueron dos meses de
cárcel hasta que logró huir de Irán.
Tereixa Constenla
Vía: El País, 09/07/2013
F:http://cultura.elpais.com/cultura/2013/07/09/actualidad/1373394535_935784.html
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África se dibuja en el Festival de cómic de Angulema
Imagen del cómic Vaudoo Soccer, de Simon Mbumbo. youtube Sonia Fernández Quincoces Bilbao 23 ENE 2018...
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Imagen del cómic Vaudoo Soccer, de Simon Mbumbo. youtube Sonia Fernández Quincoces Bilbao 23 ENE 2018...







