sábado, 27 de abril de 2013

Del cómic al cine... y viceversa



Manuel Gutiérrez Aragón y Román Gubern, ayer en Madrid. / GORKA LEJARCEGI

“Pues en su momento al cómic le llamaban el cine de los pobres, por sus imágenes, porque era más barato y podías releerlo, guardarlo, prestarlo… ¿Tú te acuerdas? Bueno, puede que no ya que eres más joven”, dice Román Gubern (Barcelona, 1934). Y el aludido, Manuel Gutiérrez Aragón (Torrelavega, 1942) concede que sí, que será más joven, pero que en el cómic son, si no de la misma generación, al menos de generaciones colindantes. El primero leerá su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando mañana, y el segundo será el encargado de responder a un texto titulado De los cómics a la cinematografía. Y por eso ambos se sientan a charlar sobre esos cómics, una afición para Gutiérrez Aragón y una pasión y objeto de estudio para Gubern, reputado experto en el mundo audiovisual y uno de los grandes historiadores del cine. “Soy niño de la guerra, y en los años posteriores, el cómic sirvió como evasión, de, como decía Gramsci, ‘soñar con los ojos despiertos’. Tenías Flash Gordon, Mandrake el mago… En mi infancia en Francia leí además cómics de allí”.
Gutiérrez Aragón apunta: “Claro que me acuerdo, y también el hallazgo que supusieron en mi niñez los cómics en color. Me impresionaba mucho que los personajes iban muy bien vestidos…”.
Roman Gubern. Porque venían de la modernidad americana. España era un país pobre… Y Flash Gordon te mostraba utopías, mundos futuristas…
Manuel Gutiérrez Aragón. Eran una ventana al mundo, como el cine. Y los niños iban a tomar sodas y hamburguesas a barras de bares. Fíjate nosotros si estábamos lejos de aquello.
R. G. Nuestra culturización infantil-adolescente se hizo con el cine, y luego con los tebeos y la novela popular americana, con el personaje del científico Doc Savage… Ese era el 'pasto' que comíamos.
Gubern es el culpable —“quiero presumir de ello”— de la incorporación de la palabra cómic al castellano. En 1972 publicó el libro El lenguaje de los cómics: “Yo ya había conocido a Umberto Eco y aquello fue el primer intento de semiótica del cómic. Para mí tebeo es la revista catalana TBO, que comenzó en 1917. Hoy se han inventado más nombres como narración figurativa, narrativa dibujada y la última, novela gráfica… Son propuestas para la dignificación social de un género tenido por menor”. Entre las sorpresas que esconde Gubern, de vida nómada, es que durante un tiempo trabajó en la mítica editorial Bruguera. “Volví de París hacia 1964, no tenía trabajo y allí había un pariente lejano mío. Y durante dos años dirigí el departamento dedicado a la sección de cromos. La última colección que hice, antes de irme a rodar con Vicente Aranda Brillante porvenir, fue novelizar en cromos La conquista del Oeste”. Gubern encuentra aquí el puente al cine: “Una cosa es la narrativa dibujada y otra la imagen en movimiento. Es obvio que hay una diferencia: la direccionalidad, y por eso es distinto un storyboard de una película”. Aragón interrumpe.
M. G. A. Y una temporalidad. Aunque en el cómic clásico los encuadres, muy bien hechos, tienen que ver con el cine.
R. G. Por ejemplo, The spirit. Con sus claroscuros, su expresionismo. O fíjate en el racor de McCay, de su palacio de hielo de 1907, cuando el cine era rudimentario y sin embargo el cómic acertaba con arte en la continuidad.
A Gutiérrez Aragón le gustaba de crío que en los cómics los héroes nunca se casaban, “podían vivir libremente, encima con grandes dosis de erotismo subterráneo, mientras que en el cine en el 90% las parejas deben de acabar juntas”. Y aquella libertad se ha recuperado en otro formato: “Las series de televisión, que recuperan la promiscuidad y el adulterio”. Gubern explica que Superman se acostó antes con Louis Lane en el cine que en el cómic.
La charla entre ambos pasa del Ostras, Pedrín al cómic italiano, a la prohibición de Mussolini de los cómics estadounidenses “excepto de Mickey Mouse, Topolino en Italia, porque era el favorito de sus hijos”. Delos héroes del cómic que nunca envejecen “y antes mueren sus dibujantes”, a la influencia mutua entre ambas artes. “Yo envidio su posibilidad de jugar con el tamaño de la viñeta, la pantalla dinámica. Su forma tiene más libertad”, confiesa el cineasta. Hoy, apunta Gutiérrez Aragón, el cómic influye sobre otros medios, más allá del pop art y los videojuegos: “Todas esas onomatopeyas del cómic, esas metáforas visuales que reflejan sentimientos como las zzz de dormir, las culebras con cuchillos y las calaveras en vez de las palabrotas, la idea luminosa con una bombilla, el golpe reflejado con estrellas… Todo aquello que había desaparecido, ha vuelto con los móviles, con los emoticones”. Gubern lo confirma: "El lenguaje del iPhone contiene una cierta regresión a los pictogramas egipcios, aztecas…".
Y lo último: el cine digital. “Claro que esas películas parecen cómics, porque están pintadas”, dice Gubern.

Vía: El País, 27/04/2013
F:http://cultura.elpais.com/cultura/2013/04/26/actualidad/1367003228_092997.html

lunes, 15 de abril de 2013

El Ha-Gassen: un peculiar pergamino japonés del siglo XV que retrata una batalla de pedos



Si creíais que los japoneses eran los principales productores y exportadores de rarezas y frikeces de todo tipo, te alegrará saber que así lo ha sido a lo largo de la historia. Prueba de ello es el insólito He-Gassen (literalmente, “batalla de pedos”), un rollo de pergamino de 29,6 cm de ancho por 10,03 metros de largo, donde se narra de manera gráfica una auténtica batalla de pedos (sí,sí, pedos) que bien podría estar sacada de cualquier prueba de Humor Amarillo. Los dibujos, realizados a tinta y pertenecientes al periodo japonés Edo (1603-1868), representan toda una batalla campal de flatulencias, donde se echan pedos los unos a los otros, a los caballos, a los gatos, incluso los guardan en sacos, rompen puertas o derriban edificios.

La obra fue realizada por un artista desconocido, con el fin de resaltar la época de cambios en la que vivía inmersa la sociedad nipona allá por la primera mitad del siglo XV. Este, al igual que otros rollos similares, fueron creados como respuesta a la creciente intromisión Europea en el país del sol naciente, y se solían utilizar para ridiculizar a los occidentales, víctimas de los pedos nipones.

Sin duda, toda una peculiar muestra que deja al descubierto que las flatulencias, por muy desagradables que sean (salvo cuando los liberamos), siempre tendrán un lugar en la historia del arte.

Podéis gozar del He-Gassen al completo, con todo lujo de detalles y sin censura en la web de la Universidad de Waseda.

Vía: Togofu
F:http://blogs.republica.com/republica-insolita/2013/04/12/pedos-japos/

sábado, 13 de abril de 2013

Ciencia en bocadillos

En el Salón del Cómic de Barcelona, del 11 al 14 de abril, así como en las ferias del Día  Internacional del Libro del próximo 23 de abril, se podrán encontrar cómics de superhéroes, humor, historia e incluso eróticos. Pero algunos autores intentan aprovechar el potencial educativo del llamado noveno arte para llegar a un mayor número de lectores. Evolución, antropología, física y matemáticas son algunos de los temas tratados por los cómics de divulgación científica.

superman
Superman pide ayuda al astrofísico y divulgador Neil deGrasse Tyson. / ECC

Es difícil adivinar en qué pensaba Neil Armstrong cuando el 20 de julio de 1969 se convertía en el primer hombre en pisar la Luna. Seguramente no pasaba por su cabeza que Tintín se le había adelantado 15 años –sobre el papel, eso sí– cuando en 1954 Hergé publicó Aterrizaje en la Luna.
El historietista belga siempre se mostró preocupado por la validez científica de sus historias, donde detalló desde un observatorio astronómico hasta la construcción de un reactor nuclear, e incluso se atrevió a mencionar la existencia de agua en la Luna, algo que la NASA no descubriría hasta 2009.
No son pocos los autores interesados en la ciencia como Hergé y que apuestan por las viñetas a la hora de divulgar. El ejemplo más cercano es el de Jordi Bayarri (Alboraia, 1972), autor de la Colección Científicos, cuyo logotipo C2 recuerda a cierta fórmula de Einstein.
Bayarri explica a SINC el potencial del tebeo de divulgación. “El cómic es un medio puramente visual apoyado por texto. Por eso es un medio excepcional para explicar cualquier cosa, no solo a niños”.
En su serie de cómics infantiles, Bayarri narra la vida de científicos tan fundamentales como Darwin o Galileo. Para que estos genios pudieran llegar al papel el dibujante decidió utilizar el micromecenazgo o crowfunding, que ya le permitió publicar Darwin, la evolución de la teoría.
Con este sistema, la gente se compromete a comprar el libro, por el que pagará solo si se llega a una suma que permita la edición, tal y como ocurre actualmente con Galileo, el mensajero de las estrellas. Solo si recibe las peticiones suficientes, será publicado en mayo. Tras él –siempre que se cuente con el apoyo popular– llegará Newton después del verano. Y, el año que viene, serán Marie Curie y Einstein los que protagonicen las viñetas de Bayarri.
Si reciben apoyo suficiente, las aventuras de Galileo serán publicadas en mayo
“Tras publicar el cómic de Darwin para celebrar su bicentenario en 2009, vimos que ahí había una línea editorial por explotar. Desarrollamos el proyecto de la colección e intentamos encontrar a alguien interesado en publicarla, pero sin éxito”, comenta Bayarri.
En el primer ejemplar de la colección, el lector acompaña a Darwin en su viaje –geográfico y personal– que lo transformará en naturalista y le permitirá desarrollar una de las teorías más importantes de la historia de la ciencia. Precisamente, en la Colección Científicos el rigor de los datos históricos se vigila con especial cuidado. “Tayra Lanuza, doctora en historia de la ciencia e investigadora posdoctoral del CSIC, se encarga de seleccionar a los protagonistas y de documentarse”, comenta Bayarri.
Galileo. / Bayarri
De esta forma se consiguen plasmar anécdotas curiosas que dotan a la historia de personalidad sin olvidar al público objetivo. “Además de los hechos más conocidos, buscamos aquellos que puedan ser más simpáticos y hagan la lectura del cómic más amena”, explica Bayarri.
Una venganza de hace 50.000 años
Francia y Bélgica tienen una de las tradiciones más antiguas y de mayor calidad en cuanto a cómics –bande dessinée– se refiere, y en el caso de la divulgación científica no iban a ser una excepción. Emmanuel Roudier (Francia, 1971), un apasionado de la arqueología, es famoso por sus cómics sobre evolución humana.
“Descubrir la riqueza increíble de nuestra prehistoria fue para mí como una revelación y me provocó unas enormes ganas de compartir los conocimientos que estaba adquiriendo”, cuenta Roudier a SINC.
'Neandertal narra una historia de madurez y venganza como excusa para plasmar las costumbres de este pueblo
Roudier descubrió que existía una gran diferencia entre el retrato que la ciencia ha construido de los primeros humanos y la visión anticuada y equivocada que tiene el gran público. “Mis cómics son un ejercicio de comunicación científica, a un humilde nivel, para hacer que evolucione la imagen de nuestros antepasados entre el gran público”, señala.
Neandertal es el único de sus cómics traducido al español. Con un espectacular dibujo, Roudier narra el viaje de madurez y venganza de un Homo neanderthalensis. La historia sirve de excusa para plasmar en el papel las costumbres de este pueblo, desde la caza hasta la fabricación de armas, pasando por el enterramiento de los difuntos.
Neandertal. / Norma
Dejando a un lado las licencias creativas, el trabajo de Roudier demuestra un conocimiento extenso sobre los neandertales. Él mismo responde en un epílogo –con documentación científica en la mano– a algunos lectores asombrados porque los personajes de la historia hablaran.
“En los primeros trabajos utilicé trabajos científicos, novelas, documentales e incluso visité algunos lugares prehistóricos”, explica Roudier. “Para Neandertal además conté con la ayuda de unos cuantos investigadores que me resolvieron dudas sobre técnicas y materiales”, añade.
El rigor científico de Roudier se percibe desde el comienzo de su cómic, con una ilustración a toda página que representa la talla de una punta de lanza. “Todas las escenas de fabricación de armas se realizaron a partir de sesiones de fotos con expertos”, afirma.
Bongos y lógica
“Si este es el hombre más listo del mundo, que Dios nos ayude”, afirmaba la madre de Richard Feynman, uno de los físicos más brillantes del siglo XX, al enterarse de que su hijo había sido nombrado así por la revista Omni. El carácter de Feynman, no menos inteligente ni extravagante que Einstein, lo convierte en un personaje ideal para un cómic.
Feynman. / Norma
Feynman es el título de la biografía en viñetas escrita por Jim Ottaviani que comienza cuando nace en el pequeño Richard el amor por la ciencia, e intenta contagiar al lector esta pasión de la mano un físico al que le encantaban los bongos y las mujeres, y que incluso llegó a participar en el Proyecto Manhattan.
“Veo la combinación entre cómics y ciencia como algo obvio” declara Ottaviani a SINC. “Puedes darte cuenta de ello si abres cualquier revista científica: están llenas de dibujos y gráficas”, añade. “Palabras y dibujos juntos pueden comunicar cualquier idea, no importa lo complicada que sea”.
En 'Feynman' se alternan los divorcios, los descubrimientos científicos, las crisis existenciales y las anécdotas
El dibujo de Feynman, sencillo para no estorbar la historia y describir la personalidad del físico, se une a una historia cuidadosamente planeada, en la que se alternan los divorcios, los descubrimientos científicos, las crisis existenciales y las anécdotas.
En este caso se reducen las explicaciones científicas –imposibles e innecesarias en un campo como la electrodinámica cuántica– a la mínima potencia. De esta forma aquel que ignore quién es Feynman al principio del cómic tendrá dos cosas claras al terminarlo: que tanto su trabajo como su personalidad fueron muy interesantes.
Esta es la intención del cómic, que incluye una larga lista de lecturas recomendadas –colocada estratégicamente entre el último capítulo y el epílogo– para animar al lector a saber más sobre su vida e investigaciones.
Aunque Feynman sea el único trabajo de Ottaviani publicado en España hasta la fecha, su trayectoria como divulgador científico es larga. A diferencia de otros autores que se documentan o consultan a expertos, él es un científico interesado explicar ciencia utilizando viñetas. Su última obra se publicará en inglés el próximo junio, y contará la vida de tres primatólogas: Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté Galdikas
Si explicar física con bocadillos es un reto, hablar de matemáticas podría resultar una locura. Logicomix cruza la frontera entre la lógica y la locura, entre las matemáticas y la filosofía, de la mano de Bertrand Russell y su búsqueda de los fundamentos de las matemáticas.
Logicomix. / Sins entido
Los griegos Apostolos Doxiadis y Christos H. Papadimitriou se enfrentan a esta valiente tarea en una novela gráfica que lleva el sugerente subtítulo de Una búsqueda épica de la verdad. Atreviéndose incluso a romper la cuarta pared, los autores repasan la historia moderna de la lógica, la madre de la computación.
“Queríamos contar una historia fascinante, y para apreciarla el lector necesitaba entender un par de cosas sobre matemáticas, lógica e historia del siglo XX” detalla a SINC Papadimitriou al explicar los retos de Logicomix.
Desde Russell a Gödel pasando por Cantor, la locura fue una constante en la vida de muchos de los hombres que dedicaron sus vidas a esta disciplina. Logicomix describe esta dualidad entre razón y locura, que finaliza con un Hitler derrotado por la lógica de Alan Turing aplicada al descifrado de códigos.
La divulgación científica mediante viñetas será un éxito, mientras existan obras de calidad y autores preocupados por la comunicación de la ciencia y la rigurosidad de sus obras. Cómics como estos pueden popularizar el género y acercar más la ciencia al público.

Científicos de ficción…

En marzo 1923, mientras Einstein paseaba por las calles de Madrid, Barcelona y Zaragoza, se puso a la venta la primera entrega de Los inventos del TBO, donde se
El-profesor-tornasol_2
Profesor Tornasol
narrarían ingenios de lo más estrafalarios, parecidos a los que crearía el profesor Bacterio para la T.I.A. años después en las páginas de Mortadelo y Filemón.
Muchos superhéroes esconden a un científico tras la máscara, y los experimentos han jugado un papel importante en su nacimiento y aventuras, como es el caso de Peter Parker, que se convertiría en Spiderman tras sufrir la picadura de una araña fugada de un laboratorio y también en un brillante investigador.
El propio Hergé creó a uno de los genios locos más carismáticos cuando en El tesoro de Rakham el Rojo (1943) hizo su aparición el profesor Silvestre Tornasol, tan despistado como sordo, y viva imagen de un amigo de Hergé, el científico Auguste Piccard.

… y genios reales entre viñetas

Tornasol o el profesor Bacterio no son los únicos científicos que han paseado por las páginas de un cómic. Muchos científicos reales han hecho su aparición –o cameo– en numerosas historias.
¿Dónde está realmente el planeta de origen de Superman, Krypton? Es una pregunta que nadie había logrado responder en los 75 años de historia del superhéroe. Por suerte para Clark Kent, el astrofísico y divulgador Neil deGrasse Tyson –que no tuvo bastante con aparecer en The Big Bang Theory– está dispuesto a ayudar al kryptoniano a encontrar su planeta. “No habría hecho lo mismo por Aquaman”, declaró Tyson.
Hawking en Atomic Robo. /Norma
A pesar de que Krypton fue destruido cuando Kal-El –el nombre de pila del superhéroe– era solo un bebé, la enorme distancia que lo separa de nuestro planeta jugará una mala pasada al pobre Clark, tal y como se podrá ver en el número 14 de Action Comics –que se publicará en junio en España– en el que, además, sabremos la edad exacta de Superman.
El paso de Tyson por Superman será breve, pero otros científicos han tenido aventuras más largas en los cómics. Es el caso del mismísimo Albert Einstein, que será uno de los protagonistas de Los proyectos Manhattan, la nueva y exitosa serie de Image cuyo primer tomo se pone a la venta este mes en España.
En esta colección, el proyecto Manhattan –que permitió el desarrollo de la bomba atómica– no es más que una tapadera para que las mentes más brillantes desarrollen toda una serie de alocados experimentos. Robert Oppenheimer y Richard Feynman serán algunos de los científicos que paseen por sus páginas.
Por otra parte Atomic Robo, serie nominada a varios premios Eisner, cuenta las aventuras de un robot con gran sentido del humor, creado por Nikola Tesla y que junto al divulgador Carl Sagan, al ‘fantasma’ de Alan Turing e incluso a Stephen Hawking, se enfrenta a situaciones de lo más surrealistas.
Sergio Ferrer

Vía: Sinc, 12/04/2013
F: http://www.agenciasinc.es/Reportajes/Ciencia-en-bocadillos

África se dibuja en el Festival de cómic de Angulema

Imagen del cómic Vaudoo Soccer, de Simon Mbumbo. youtube Sonia Fernández Quincoces Bilbao 23 ENE 2018...