lunes, 4 de noviembre de 2013

De nuevo en marcha

Hola a todos/as, por tercer año consecutivo regresamos a este espacio virtual para observar y re-descubrir con nuestra lente viejos y nuevos temas alrededor de la viñeta.
Antes de continuar, queremos dar la bienvenida a a quienes este año se incorporan a este viaje y saludar a los viejos amigos que vuelven a acompañarnos una vez más en esta aventura. Como recomendamos en la anterior edición a quienes se iniciaron en este recorrido, a los nuevos compañeros/as les invitamos a que descubran los textos, los artículos, las obras y las series que les propusimos tanto en 2011 como en 2012.
Una vez más el programa está centrado en una visión holística sobre la viñeta. Desde nuestro punto de vista la viñeta antropológica  abarca un amplio marco cronológico y  una gran dimensión. Aúna en su seno desde el dibujo y la literatura a la música y el cine como referentes del mundo que construimos día a día. Un aspecto que abordamos con éxito anteriormente y cuya línea de investigación continuará en ésta nueva edición del curso.
El blog continuará abierto con el objetivo de facilitar a todos el acceso a su contenido. Por otra parte, aunque conseguimos solucionar varios problemas de caracter informático otros nuevos acechan en la frontera de lo virtual, especialmente en esta edición que se abre como curso online. Esperamos solucionarlos satisfactoriamente para todos.
Ánimo que comenzamos.

Master Keaton


Guión y dibujo: Katsushika Hokusai y Naoki Urasawa
Planeta de Agostini, 2013

Ella Mahé



Guión: Maryse & J.F. Charles. Dibujo: A. Taymans
Netcom2, 2012

sábado, 2 de noviembre de 2013

La dura travesía del cómic


Hay cierta aura de poeta romántico o de pintor maldito revoloteando en torno a Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981), hijo de la cuenca minera de manos estilizadas y sueños contundentes que el año pasado se consagró como talento del cómic con poco más de 30 años y cuatro álbumes. Por Dublinés, una mirada apasionada al no menos apasionado James Joyce y sus correrías interiores y exteriores, ganó el Premio Nacional, un abrazo institucional que los historietistas agradecen con la humildad de quienes derrochan maestría para lograr ventas modestas.

Algo se mueve, sin embargo. Dublinés (Astiberri) va por su quinta edición, camino de los 10.000 ejemplares, una cifra a enarbolar en un mundillo donde el pan de cada día ronda las 2.000 copias. La novela gráfica se ha traducido al francés, al polaco, al alemán y al inglés. En Irlanda, prueba de fuego, lo celebran con cierta pesadumbre nacionalista. “Les parece un poco feo que el autor no sea irlandés”, desvela con picardía Zapico. Su novela destila admiración por Joyce. Contagiosa. “Mucha gente me dice que le han entrado ganas de leer Ulises después del cómic”. Hace una pausa, sonríe con sorna y añade: “Y eso no sé si es bueno o malo”.

En su nuevo álbum, el dibujante ha retornado a la Historia para recrear la expedición del extremeño Vasco Núñez de Balboa en El otro mar (Astiberri). Un trabajo que arranca de la iniciativa de la Fundación Mare Australe, que invitó a nueve creadores de Panamá y España a emular la travesía de hace 500 años. “Muy interesante, pero allí fue un desastre. Nos libramos de la lluvia pero sufrimos todo lo demás: un calor horrible, caminatas por el río, noches en hamacas al raso. Allí no disfruté nada, me habría vuelto de haber podido, pero luego al regresar empecé a verlo de otra manera y a pensar que había sido una experiencia singular”, relata sobre los 12 días que invirtió en salvar los 110 kilómetros que separan Atlántico y Pacífico. Su Núñez de Balboa es a ratos sanguinario, a ratos heroico. “El personaje es muy contradictorio y yo no quería hacer una historia idealizada. He dibujado una historia épica pero también hablo de la devastación de una tierra y unos pueblos que desaparecieron pocos años después de la llegada de Balboa”.

Una equidistancia que desea imprimir a su próximo trabajo, La balada del Norte, novela gráfica que saldrá en dos entregas dedicada la revolución de Asturias en 1934 y a la singular sociedad donde enraizó. “No fue algo ni heroico ni romántico ni tampoco condenable... fue más complejo que todo eso”, reflexiona. Suena a balada final, a homenaje de despedida y cierre de alguien ensamblado en una cultura industrial que camina hacia la extinción. “Es un mundo que desaparecerá porque en dos años se cerrarán las explotaciones”, señala Zapico, primera generación de una familia con raíces mineras hasta dónde se sabe que se aferró a una veta artística y dio la espalda a la costumbre.

Al cómic llegó por una sucesión de placer infantil, tenacidad adolescente y refugio psicológico. “Soy solitario, muy tímido y cortado; descubrí que el cómic me ayudaba, que yo podía crear algo solo en mi casa que luego llegaría a un montón de gente. Y a mí me interesa compartir lo que hago”.

Su primer libro, La guerra del profesor Bertenev, se publicó en Francia, en 2006. Con la audacia de quien nada tiene que perder apostó por llamar a la puerta de editoriales francesas, grandes maquinarias de producción de tebeos para públicos masivos. “Todos pensábamos que publicar allí era la repera, pero era mentira. No era tan bonito. Resulta que me ha ido mucho mejor publicando antes en España y vendiendo los derechos”, compara.

Zapico reside en Angulema, ciudad sagrada para los historietistas de todo el mundo por facilidades, atmósfera y devoción a las viñetas. Hace cuatro años se instaló allí, primero en la Casa de los Autores y ahora en el taller de Julie Maroh, la autora de El azul es un color cálido (Dibbuks), el cómic que inspiró La vida de Adèle. Angulema no le decepciona, aunque tal vez cierre pronto esa etapa: “Tengo ganas de volver”.

F:http://cultura.elpais.com/cultura/2013/11/01/actualidad/1383316340_355037.html

viernes, 11 de octubre de 2013

África se dibuja en el Festival de cómic de Angulema

Imagen del cómic Vaudoo Soccer, de Simon Mbumbo. youtube Sonia Fernández Quincoces Bilbao 23 ENE 2018...