Cuaderno de bitácora del Curso de extensión universitaria organizado por el Departamento de Antropología Social y Cultural de la UNED en el centro asociado de Las Palmas de Gran Canaria.
lunes, 5 de noviembre de 2012
De regreso
Hola a todos/as, un año después de finalizar la la primera edición volvemos a este espacio virtual para observar y re-descubrir con nuestra lente viejos y nuevos temas alrededor de la viñeta.
Antes de seguir queremos saludar a los viejos amigos que vuelven a acompañarnos y darles la bienvenida a quienes se acaban de incorporar a este viaje. Asimismo para quienes se inician en este recorrido les invitamos a que descubran los textos, los artículos, las obras y las series que les propusimos con anterioridad.
Leyendo el programa ya habrán podido comprobar que la visión holística es la que centra nuestra atención. Un aspecto que abordamos en la anterior edición y cuya línea de investigación continuará en ésta. La viñeta antropológica que, desde nuestro punto de vista, abarca un amplio marco cronológico y una gran dimensión que aúna en su seno desde el dibujo y la literatura a la música y el cine como referentes del mundo que construimos día a día.
A diferencia del curso pasado el blog permanecerá en abierto con el objetivo de facilitar a todos el acceso a su contenido. Por otra parte, se han solucionado algunos problemas de los primeros tiempos que tendremos ocasión de comentar a lo largo de las próximas dos semanas.
Ánimo que comenzamos.
miércoles, 31 de octubre de 2012
martes, 30 de octubre de 2012
Del bisonte a la realidad virtual
Gubern, R. (2003): Del bisonte a la realidad virtual. La escena y el laberinto. Anagrama, Barcelona (varias reediciones).
Antes de la novela gráfica
Trabado, J.M. (2012): Antes de la novela gráfica. Clásicos del cómic en la prensa norteamericana. Cátedra, Madrid.
jueves, 25 de octubre de 2012
Coitos voladores y sexo entre superhéroes
¿Le excitaría mantener una relación sexual en una vía férrea, con un
tren a punto de aplastarle? ¿Y acostarse con alguien que lleve puesta
una piel de animal? Se dice que la fantasía humana no tiene límites. Y
resulta que en la cama menos aún. Así que ambas prácticas existen; se
llaman, respectivamente, quinunolagnia (en concreto, excitarse al
fornicar en una situación de peligro) y felpursufilia. Y son dos de las
decenas de voces que recoge la Enciclopedia erótica del cómic, que acaba de publicar Ediciones Cátedra.
De hecho, algunas de ellas son tan raras que hasta asombraron al propio Román Gubern, autor de los textos del libro (mientras que Luis Gasca aporta su enorme colección de cómic) y de varias obras más sobre el erotismo:
“Hicimos un primer listado. Pero luego negociamos con la editorial y
quitamos las prácticas más extravagantes y menos recurrentes. Aunque no
hubo censura moral”.
De las voces más normales (pene, gritos o seno) a las más peculiares,
como autoagonistofilia (excitación producida en un sujeto por enseñar
su cuerpo desnudo o sus genitales a extraños desde un escenario o una
ventana) la Enciclopedia acompaña cada definición con su contexto
histórico y con viñetas más o menos explícitas extraídas de la historia
del tebeo. Entre besos voladores de superhéroes y esqueletos que se
acuestan con humanos, el libro busca demostrar, en 452 páginas, que “el
sexo es la actividad más barroca y compleja que haya” y que tenemos
“derecho al uso del cuerpo para maximizar el placer”, como explica
Gubern.
La tercera tesis del texto la repite el autor una y otra vez a lo
largo de la conversación: “Todas las relaciones sexuales entre adultos
que las consientan son legítimas”. Un paraguas tal vez demasiado amplio,
tal vez peligroso. Una enciclopedia, por definición, no ofrece juicios
sino explicaciones. Pero Gubern sí se aventura a valorar. De ahí que,
por ejemplo, la necrofilia (acostarse con los cadáveres) sea una
“perversión, ya que los muertos no lo consienten”.
Tampoco considera el autor legítima la zoofilia (practicar sexo con
animales), mientras que matiza en el caso de la violencia. “La relación
sadomasoquista es perfectamente legítima. Pero sus protagonistas no
quieren ser asesinados. El límite lo pone el código penal”, defiende
Gubern. Siguiendo el mismo criterio, el autor no tiene nada en contra de
la prostitución ejercida por libre elección, pero sí condena “la
esclavitud sexual”.
A fuerza de buscar entre parafilias, perversiones y curiosidades,
Gubern dio con un caso que le dejó especialmente impactado. Era 1903
cuando el tutor alemán Andreas Dippold provocó la muerte de uno de sus
jóvenes alumnos, Heinz Koch. Un epílogo tarde o temprano probable, ya
que el señor en cuestión se dedicaba a martirizar y torturar sus
pupilos. “Cuando lo leí me conmoví. Me estremeció. Es un acto de una
crueldad extrema. Al principio pensé que esta voz no debería estar”,
cuenta Gubern. Finalmente, sin embargo, se puede leer que dipoldismo es
la repugnante y enfermiza “excitación sexual producida por el maltrato a
niños”.
El pobre pequeño abofeteado que ilustra la definición pertenece a un
dibujo de Carlos Giménez de 1981. Y apenas 20 años antes coloca Gubern
el origen del cómic erótico. Con los tebeos del movimiento underground de Estados Unidos e historietas como Barbarella y Valentina en Europa, “el cómic se hizo adulto en los sesenta”. La revolución sexual, el movimiento hippy y la despenalización del cine porno en los mismos años dieron, según Gubern, una gran mano.
Desde entonces, el cómic siguió madurando, hasta el punto de que hoy
Gubern cree que se vive una “segunda edad de oro”, tras el entreguerra. Y
entre tantos talentos, hay decenas que se han dedicado o se dedican a
trazar cuerpos desnudos, orgías y coitos de los más acrobáticos. “El
cómic tiene dos virtudes: permite dibujar proezas imposibles en la
realidad y cuenta con la estilización gráfica”, afirma Gubern. De ahí
que según el estudioso el tebeo se preste al género provocador incluso
mejor que literatura (“que ofrece la ventaja de la imaginación”) y cine
(“que permite una imagen hiperrealista”).
Real, y mucho, fue también el caso de Olvido Hormigos.
Y sobre todo los gritos y los insultos con los que los vecinos de Los
Yébenes acogieron a la concejal socialista a su regreso al Ayuntamiento.
¿Su culpa? Haber grabado un vídeo masturbándose que envió por
el móvil y que acabó en Internet. Y que estuvo a punto de llevarla a
dimitir. “La hicieron sentir culpable. Se avergonzó por esta cultura
judeocristiana que dice que el sexo es malo”, es la opinión de Gubern.
A esa misma cultura atribuye el estudioso siglos y siglos de tabúes
sexuales. “Durante 2000 años el saber sexológico estuvo en manos de la
Iglesia católica, a través del confesionario. Prohibiendo el sexo
dominabas al sujeto, a fuerza de repetirle: ‘Eres culpable. Has de
confesar, has cometido una falta”, sostiene Gubern. Aunque mucho ha
cambiado desde entonces: “Ha habido un gran progreso. Recuerdo cuando,
bajo el franquismo, te convencían de pequeño de que si te masturbabas te
volverías ciego”.
Muchos puntos quedan sin embargo por cambiar. Y uno de ellos, como
muestra por ejemplo la constante presencia de mujeres (y no de hombres)
semidesnudas en todo tipo de anuncios, es el machismo. Para Gubern,“la
cultura occidental es sexista y el varón sigue dominando. Por suerte
está evolucionando rápidamente, pero es cierto que hay una hegemonía
masculina también en la cultura sexual”. Ojalá que pronto ya no sea
normal. Sino tan raro como fornicar a la espera de un tren.
Vía: El País, 09/10/2012
F:http://cultura.elpais.com/cultura/2012/10/09/actualidad/1349806430_313182.html
miércoles, 17 de octubre de 2012
Aborígenes argentinos, de seres primitivos a fotógrafos de vidas complejas
Los aborígenes fotografiados como seres exóticos y primitivos por
naturalistas europeos a principios del siglo XX tienen poco que ver con
los que cien años después se han retratado a sí mismos como una diminuta
parte de la naturaleza, pero ambas visiones conviven en una muestra
abierta en Buenos Aires.
La exposición fotográfica "Pueblos originarios: dos miradas" invita a
repensar la historia argentina y el racismo contra los pueblos
originarios en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, edificio
que albergó a uno de los centros de detenciones clandestinas más
cruentos de la última dictadura (1976-1983), la Escuela Mecánica de la
Armada.
"Que la muestra se presente en este espacio emblemático de la violación
de los derechos humanos revela que vamos tomando conciencia del
genocidio indígena como un episodio central en esta larga historia de
desprecio por el semejante que este lugar simboliza como ningún otro",
explica el director del centro, Eduardo Jozami.
A un lado de la sala puede observarse "los prisioneros de la ciencia",
los aborígenes "desde la mirada del colonizador, una mirada racista,
llena de prejuicios", apunta a Efe la comisaria de la exposición,
Cristina Fraire.
Estas fotografías son en su mayoría retratos individuales de indígenas,
casi siempre con una pared blanca de fondo y tomados de frente y de
perfil, como vulgares delincuentes.
En algunas de las imágenes colectivas, posan más de una veintena de niños sin un atisbo de sonrisa.
"Muchas de las fotografías se tomaron en un ingenio (hacienda) donde
trabajaban en condiciones de esclavitud o casi esclavitud y revelan el
maltrato que sufrían al ser hechos prisioneros y examinados por
científicos", indicó Fraire.
El colectivo GUIAS (Grupo Universitario de Investigación en
Antropología Social) fue el encargado de recuperar estos retratos del
Museo de Ciencias Naturales de La Plata, donde algunos de los aborígenes
efectuaron durante años trabajos de limpieza.
Las imágenes están reforzadas por testimonios de científicos e
historiadores que vivieron a caballo entre el siglo XIX y XX, como el
alemán Hans Virchow, quien llegó a afirmar: "He disecado muchos
cadáveres y nunca he encontrado un alma".
"Cuando (los indígenas que trabajaban en el museo) morían mandaban sus
cuerpos a la Facultad de Medicina para que les sacasen cerebro, pelo,
huesos y luego los restos volvían al museo, porque seguían siendo
considerados 'patrimonio' del mismo", subrayó ya en la década de los
noventa el historiador Álex González.
"El tamaño pequeño de las fotos es intencionado, porque obliga a
acercarse y profundizar en ellas, sin poder pasar de largo y quedarse
solo con una idea general", continuó la comisaria.
"Hay que acercarse y fijarse en sus rostros, que transmiten dolor. En
cambio, al otro lado de la sala, las imágenes transmiten vida", comparó
Fraire.
En la segunda muestra, los hombres, mujeres y jóvenes mapuche y qom
tomaron las cámaras y optaron por convertir en protagonista a la
naturaleza a la hora de dejar un testimonio gráfico de su identidad y
modo de vida gracias a la ayuda de los fotógrafos Esteban Widnicky y
Verónica Mastrosimone, integrantes del Proyecto Raíces.
El agua, los primeros brotes de primavera, los tupidos bosques del
norte argentino, el cielo y los caballos son las piezas más importante
del puzzle identitario que construyeron los aborígenes con las cámaras
estenopeicas hechas con latas que Widnicky y Mastrosimone les enseñaron a
usar.
La muestra de "Los ojos de la tierra" se completa con imágenes de casas
habitadas, niños que juegan, hombres que lanzan flechas y mujeres entre
telares, que transmiten sus conocimientos de una generación a otra.
La exposición podrá verse en el centro cultural hasta el 17 de
diciembre y estará acompañada de largometrajes y documentales que
demuestran cómo ha evolucionado la representación de los indígenas
aborígenes en los últimos cien años.
Vía: Canarias 7, 16/10/2012
F:http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=278048
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